Sherlock Holmes y el Heredero de Nadie

sherlockheredero05Sherlock Holmes y el Heredero de Nadie
Rodolfo Martínez

Editorial: Alamut Ediciones
Colección: Serie fantástica
Ilustración de portada: Alejandro Terán
Primera edición: junio de 2008
Número de páginas: 348
ISBN: 978-84-9889-008-2
Precio: 19,95 euros
Más info: Escrito en el agua
Más info: Alamut Ediciones

Texto de contraportada:

Dallas, noviembre de 1963. Según la versión oficial, un loco solitario abate a tiros a John F. Kennedy, a pesar de los esfuerzos de William Hudson, de los servicios secretos británicos, por salvar al presidente de los Estados Unidos. Tras la conjura para eliminarlo se adivina la sombra de una figura conocida como Nadie, un enigmático megalómano cuyos orígenes se remontan al siglo XIX…

California, 1880. Un joven Sherlock Holmes recorre el Oeste americano como actor de una compañía de teatro especializada en Shakespeare. Pero un misterio se cruza en su camino y, sin dudarlo, el futuro detective consultor deja la troupe y se enfrasca en resolverlo.

En esta nueva pieza de su obra holmesiana, Rodolfo Martínez toma como punto de partida la genial creación de Arthur Conan Doyle para construir un universo particular donde tienen cabida algunos de los personajes más entrañables de la literatura popular.

Reseña de Jack Moreno:

Sherlock Holmes y el Heredero de Nadie es la cuarta novela holmesiana del brillante escritor asturiano Rodolfo Martínez, y a tenor de lo expuesto por el propio autor, en los agradecimientos y las notas finales del libro, puede que la última en su producción literaria dedicada a este personaje.

William Hudson, sobrino nieto del famoso detective consultor del 221 B de Baker Street, se encuentra en París con Rick Blaine, un norteamericano cínico y expatriado al que conoció en la Guerra Civil española combatiendo en el bando republicano, y que ahora, en la década de los sesenta, parece convencido de que la vida del presidente Kennedy corre un gran peligro. La agencia de inteligencia americana está al corriente de la conspiración, pero no tiene pensado hacer nada para evitar el asesinato.

A pesar de los esfuerzos de Hudson por evitarlo, el magnicidio tiene lugar. No obstante logran capturar a uno de los tiradores con ayuda de Kane, un excéntrico millonario que combate el mal en solitario y que decide unirse al nuevo grupo de investigadores. Todo apunta a la presencia de Nadie, una esquiva organización con una dilatada trayectoria de fechorías cuyo origen se remonta hasta la misma fundación de los Estados Unidos.

El relato retrocede su narración hasta el lejano Oeste, en donde un joven Sherlock Holmes viaja por todo el país con una compañía de teatro shakesperiana, interpretando distintos personajes con éxito aunque sin decidirse todavía por este oficio. El extraño asesinato de un químico chino y la demostración de sus excelentes dotes deductivas empezarán a forjar en él la idea de que su destino profesional es ser detective y no actor teatral.

Martínez entronca su novela con varias narraciones de Julio Verne —Cinco semanas en globo y La isla misteriosa— de las que se sirve para, además de rendir homenaje al maestro francés, ofrecer una explicación sobre el origen del personaje de Harbert Pencroff y su cruzada contra el mal que asola el mundo. Sin embargo son muchos los que pretenden acceder a los vastos conocimientos de Pencroff buscando por todo el mundo su escondite subterráneo, lleno de maravillas tecnológicas.

Kane, acompañado de Hudson y Blaine, teme que su amigo Kent (personaje que ya aparece en las novelas Sherlock Holmes y las huellas del poeta y en Sherlock Holmes y la boca del infierno) esté retenido por Nadie y en peligro de muerte, por lo que decide liderar una expedición de rescate.

Mientras tanto, un formidable, longevo y tenaz enemigo venido de China está conspirando en la sombra, jugando una brillante partida de espionaje que parece estar ganando con claridad en perjuicio de Nadie y de Hudson.

Rodolfo Martínez vuelve de nuevo a insistir, tal y como lo hiciera en Sherlock Holmes y las huellas del poeta, en la preocupación por la muerte y la búsqueda de la inmortalidad. La perpetuación de la vida y la personalidad aparece como uno de los objetivos principales de los personajes, enfrascados en el adoctrinamiento de sus mediocres discípulos.

Puntuación: 8/10
Novela recomendada por Jack Blade Runner Page.

Moby Dick

moby05Moby Dick
Herman Melville

Editorial: Alianza Editorial.
Colección: 13/20.
Traducción: Maylee Yábar-Dávila.
Segunda edición: mayo de 2008.
Número de páginas: 878.
ISBN: 978-84-206-6268-8.
Precio: 8 euros.

Texto de contraportada:

El amplio mar, la constante contemplación del horizonte en busca de la presa, la abigarrada tripulación del Pequod, ballenero comandado por un capitán tullido y obsesionado por su venganza… Surgiendo de la profundidad de las aguas, como un espectro, la encarnación del Mal: Moby Dick, la ballena blanca…

Reseña de Jack Moreno:

Ismael, principal narrador de la novela, se presenta como un marinero nato, incapaz de permanecer demasiado tiempo en tierra firme, deseoso de encontrarse con el gran desafío de la caza de las ballenas en alta mar. Poco antes de embarcarse conoce a Queequeg, un arponero extranjero y medio salvaje pero honesto y sin malicia, con el que formaliza su amistad y su destino en el barco Pequod para un viaje que supondrá años de travesía.

A pesar de que la tripulación del ballenero presenta una gran variedad racial y religiosa, a bordo se respira una atmósfera de respeto. Después de varios días de navegación, por fin sale de su camarote el capitán Ahab, un anciano gruñón, huraño y enfermo, obsesionado con la idea de dar caza a la ballena blanca Moby Dick, el gran cachalote que en un anterior envite fallido logró escapar con vida de sus afilados arpones no sin antes lanzarle al mar y arrancarle una de sus piernas con su grandiosa boca dentada.

Ahab sólo tiene una idea en mente que le corroe: encontrar a su viejo oponente marino y darle muerte a cualquier precio. Más allá de su misión ballenera, en la que se debe a los propietarios del barco y a los que tiene que gratificar de vuelta con el preciado aceite de ballena, el viejo y tullido capitán antepone con rabia su venganza personal a su deber profesional.

Sin embargo, en los breves y escasos momentos de calma, Ahab recapacita y por unos instantes tiene el sentimiento fugaz de haber desaprovechado la vida, dejando atrás a su mujer y al resto de su familia. En su intimidad añora la tierra como cualquier otro marinero, pero hay algo, una tenaz fuerza que no comprende, que le impulsa a perseguir a la ballena blanca.

La reputación de Moby Dick entre los balleneros era terrible. La leyenda del monstruo hacía pensar que la ballena era omnipresente y aún inmortal, traicionera y llena de maldad. El concepto que se tenía en aquella época —primera mitad del siglo XIX— era negativo respecto a las ballenas, que se consideraban animales (todavía reconocidos como peces por algunos) dañinos, seres maléficos, leviatanes que desde la aventura de Jonás se dedicaban a hundir barcos y asesinar a sus tripulaciones enteras.

Pese a que está reconocida como una de las grandes novelas de todos los tiempos, este relato se ve hoy profundamente lastrado por su afán enciclopédico —en ocasiones un tanto romántico y con graves errores científicos— y su visión negativa de los grandes cetáceos. El gran desconocimiento sobre los océanos de antaño hace que el autor se sirva de dichos populares, saber vulgar lleno de prejuicios y todo tipo de supersticiones al intentar describir el comportamiento de las ballenas.

Como curiosidad en un capítulo se debate el problema de la extinción de la ballena debido a su alta presión cinegética, llegando a la conclusión de que no existe ni existirá tal hecho: justo lo contrario de lo que hoy sabemos.

Puntuación: 10/10
Novela recomendada por Jack Blade Runner Page.