100 palabras por la ausencia de una madre

Madre mía que te fuiste, gracias por la vida, gracias por tu compañía; gracias por cuidarme, gracias por educarme. Mi deuda es inmensa, mi tristeza es completa.

Aceptar tu marcha me abrió un herida; vivir tu ausencia, un reto diario.
Me duele tu marcha, me duele tu ausencia. Me duele la vida sin ti.
Hay una herida en mi corazón: tu marcha, tu partida, tu ausencia.

Me enseñaste todo lo que sé, pero no ha vivir sin ti.
Sin ti me siento desnudo, vulnerable, perdido, solo.
Te fuiste sin avisar, sin despedirte, sin hacer ruido.
No tuve ocasión de despedirme de ti; acepta mis besos y mi recuerdo.

Te echo mucho de menos; tu falta es cada día más dura para todos.
Con tu marcha la familia ha quedado rota para siempre.
Eras el pilar que sostenía esta casa, esta familia. Sin ti todo se vino abajo.
¿Qué nos queda tras tu partida? ¿Qué destino nos depara la vida sin ti?
Sin ti somos un barco a la deriva. Cuan grande es el vacío que has dejado.

Recuerdo nuestras diferencias, discusiones y peleas ocasionales. Pero es ahora que faltas cuando me doy cuenta de lo mucho que te quería.
Ayer, en vida, estuvimos distanciadas; ahora, en tu marcha, la distancias es todavía mayor, insoportable y eterna.
Mi arrepentimiento es total: madre, perdóname, allí desde lo más alto, por todas mis ofensas.

No te hice caso, no atendí a tus consejos. Fui desobediente y mala hija. Ahora, tras tu marcha, me doy cuenta de mis errores, de mi arrogancia. Daría lo que fuera por una segunda oportunidad, por que estuvieras a mi lado otra vez. Por cambiarlo todo. Por tenerte otra vez.

Ayer creí oírte cocinar en el hogar. Ayer creí verte andar por el pasillo. Para mí sigues aquí. ¿Sigues aquí?
Tu ser permanece aún en casa. Tu ropa en los armarios, tus libros en las estanterías, tus cosas en tu escritorio. ¿Sigues aquí?
Han paso cuatro años de tu marcha, pero siento que no te fuiste del todo. Tu recuerdo en nosotros mantiene vivo tu espíritu en esta casa. ¿Sigues aquí?
Tu influencia en esta casa ha traspasado los limites del tiempo y el espacio. Siento que todavía diriges esta hacienda. ¿Sigues aquí?

Me hice de ti. Salí de ti. Soy de ti. Siempre estarás en mí.

Todos los días hablo contigo,
aunque ya no estás.
Todos los días estoy contigo,
aunque ya no estás.
Todos los días desde que ya no estás, hablo contigo, estoy contigo.
Madre que te fuiste pero sigues conmigo, estoy contigo y hablo contigo.