impertinentes → anteojos con manija. Gafas pequeñas con un mango o varilla que se sujetan con la mano, muy usadas en el siglo XVIII y XIX en ambientes elegantes. No se apoyan en las orejas como las gafas modernas, sino que se sostienen delante de los ojos con ese mango.
Etimología de impertinentes: Del latín tardío impertĭnens, -entis, de im- ‘in-2’ y pertĭnens, -entis ‘pertinente’.
Ejemplo de frase con impertinentes: Las damas observaban la obra de teatro a travás de sus impertinentes.
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En este post os reseño 40 ejemplos de palabras en inglés que empiezan por bud. Selección de palabras en inglés con bud. Palabras en inglés que contienen las letras bud. Palabras que tengan bud como letras iniciales. Vocabulario de palabras en inglés con bud y traducidas.
budded (que ha echado brotes) budder (persona/cosa que “brotea” o hace injertos) buddhism (budismo) buddhist (budista, sustantivo/adjetivo) buddhists (budistas, plural) buddied (actuó como “buddy”, hizo de compañero) buddier (más amigable, comparativo coloquial) buddies (colegas, amigos) buddiest (el más amigable, superlativo coloquial) budding (en ciernes; que está brotando) buddings (usos técnicos/raros de “budding”) buddle (lavadero de mineral, término de minería) buddled (tratado en un “buddle”) buddleia (arbusto ornamental) buddleias (buddleias, plural) buddling (proceso de tratar mineral en “buddle”, raro) buddy (colega, compañero) buddying (haciendo de compañero; emparejándose para ayudar) budge (moverse un poco; ceder) budged (se movió un poco; cedió) budgeree (forma corta/variante rara ligada a “budgerigar”) budgerigar (periquito común) budgerow (tipo de barco fluvial en la India, arcaico) budgers (quien se mueve/cede; muy raro) budges (se mueve un poco; cede, tercera persona) budget (presupuesto) budgetary (presupuestario) budgeted (presupuestado) budgeteer (persona que gestiona o hace presupuestos, raro) budgeter (quien hace o gestiona presupuestos) budgeting (elaboración/gestión de presupuestos) budgets (presupuestos, plural) budgie (periquito, forma coloquial) budgies (periquitos, plural) budging (moviéndose un poco; cediendo) budless (sin brotes) budlike (con forma o aspecto de brote) budmash (maleante, gamberro; término del sur de Asia) budwood (madera de yema para injertar, término agrícola) budworm (oruga que se alimenta de brotes) bud (brote, capullo; colega, “amigo”)
Hay varias razones por las que terminamos pronunciando mal algunas palabras en español: influyen la ortografía, la frecuencia de uso, la influencia de otras lenguas y, a veces, dificultades específicas del habla.
Factores del propio idioma
1. En español hay palabras difíciles por su estructura de sonidos. 2. Grupos de consonantes seguidas (como en “transgredir” o “abstracto”) exigen más coordinación de la lengua y los labios. 3. Secuencias de sílabas muy parecidas (por ejemplo en “paralelepípedo”) hacen fácil equivocarse o “enredar” la lengua.
También cuesta más pronunciar bien las palabras que casi nunca usamos, porque no tenemos tanta práctica auditiva ni motora con ellas.
Influencia de la escritura y otros idiomas
Muchas veces leemos antes de haber oído bien una palabra y nos fiamos más de los ojos que del oído, lo que lleva a errores como pronunciar letras mudas o inventar sonidos. Además, cuando se habla otra lengua (inglés, alemán, etc.), se tiende a aplicar sus reglas de pronunciación al español, cambiando vocales, acentos o consonantes, como pronunciar “hay” o “Internet” a la inglesa.
Aspectos culturales y de hábito
En el habla cotidiana se consolidan “barbarismos”, es decir, formas incorrectas que se repiten tanto que parecen normales (por ejemplo confundir sonidos como b/v o j/g en ciertas posiciones). También un menor contacto con la lectura y con modelos de habla cuidada puede favorecer que no se corrijan esos fallos y se transmitan de generación en generación.
Dificultades del aparato fonador
Hay personas que tienen problemas motores o neurológicos para articular bien los sonidos, como en la disartria o en la apraxia del habla, lo que provoca omisiones, sustituciones de sonidos o acentos raros. En otros casos, ciertos fonemas concretos, como la “rr” vibrante, resultan especialmente complejos porque requieren un control fino de la lengua y del flujo de aire.