Últimos testigos

Debate publica en septiembre el volumen Últimos testigos de la reciente ganadora del premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich. Una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la segunda guerra mundial.

Últimos testigos

Sinopsis:

La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.

Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

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2 respuestas a Últimos testigos

  1. Anónimo dijo:

    Acabo de leer el libro Voces de Chernóbil de la escritora Svetlana Alexiévich, premio Nobel de Literatura de 2015. Lo recomiendo. Es impresionante. No es ficción. Es historia pura.
    Chernóbil era la central nuclear más moderna de la Unión Soviética. Un reactor nuclear funciona como una máquina de vapor gigantesca. Sus barras de uranio calientan el agua (Un kilo de uranio equivale a 3 mil toneladas de carbón) el vapor que produce impulsa las turbinas y así es como generan electricidad. Lo peor que puede pasar en una Central Nuclear es que se produzca un calentamiento crítico. Pues bien, El 26 de abril de 1986, durante la ejecución de un simulacro de seguridad rutinario se presenta una cadena crítica de sucesos, errores humanos, fallas del sistema, fallas de diseño. Una serie de explosiones destruyen el reactor del cuarto bloque energético… Una catástrofe que constituye el desastre tecnológico más grave del siglo XX. Como consecuencia de la catástrofe se han arrojado a la atmósfera 50 millones de Ci de radionúclidos (Curios). Bielorrusia perdió 485 aldeas y pueblos, 70 de ellos están sepultados bajo tierra para siempre. La nube tóxica se extendió a casi todo el planeta. Los radionúclidos diseminados vivirán 200.000 años.

    Dentro de la Unión Soviética el incidente se minimiza, se oculta la verdad. Reaccionaron con el silencio. El desastre resultaría vergonzante ante la comunidad internacional. “Un simple incendio”. Tanto el gobierno soviético como los occidentales mantuvieron en secreto durante 20 años la complejidad de la situación. Fue el principio del fin de la Unión Soviética. Hoy en día se desconocen muchas cifras. Se mantienen en secreto. Nunca se sabrá la cifra exacta de muertos ni de inválidos causados por la radiación letal. Enfermos de cáncer, deficiencias mentales, disfunciones neuro psicológicas, mutaciones genéticas… hoy continúan en aumento. La población bielorrusa poco a poco se extingue. Este libro recoge el testimonio de esas voces agonizantes…

    Como solución inicial La URSS mandó al lugar de la catástrofe 800.000 soldados para que construyeran un enorme sarcófago de hormigón… Peor que una guerra, no podíamos ver al enemigo. La radiación es invisible. Miles de “liquidadores” recogían escombros con material radiactivo para enterrarlos. Con maquinaria y helicópteros y a puño limpio, miles de heroicos “voluntarios” depositaron 5000 ton de productos químicos. Actualmente permanecen allí enterradas 200 toneladas de uranio y una de plutonio, combustible nuclear. El tiempo necesario para que desaparezca el Plutonio es de 245.000 años. Nadie sabe qué ocurre hoy con ese combustible. El sarcófago se diseñó para 30 años. Respira, tiene grietas. Ya han pasado 30 años. En diciembre 2000,28 naciones acordaron construir un arca de acero de 20000 toneladas que deberá durar 100 años. Una instalación sin precedentes en la historia de la humanidad. Su cobertura alcanzará los 1509 metros de altura. Su construcción aún se encuentra a mitad de camino.

    ¡Léanlo!

    Jaime Palacio Larrarte
    Cali, Julio 27 de 2016

  2. Muchas gracias por tus recomendaciones. Me apunto esta.

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