La niña del salto

El sello Ediciones Carena acaba de presentar la novela La niña del salto del escritor caraqueño radicado en España Edgar Borges, un relato sobre la derrota del cuerpo femenino en la sociedad patriarcal.

Un pueblo gris y antiguo; un bosque; una niña que salta en lugar de andar; una mujer con sueños rotos que es presa de sus propias rutinas; un hombre saturado de ira que año tras año organiza un torneo de póker para sentir y dejar sentir su poder sobre los demás; un César Aira impostor; tres simuladores de oficio que se enfundan en la piel de tres promotores de poesía; dos fechas trágicas, un romance inusual, abundante misterio…

Son estos algunos de los elementos que Edgar Borges propone y a la vez mueve hábilmente, como fichas de ajedrez, para componer una novela extraña, sugerente, cargada de tensiones y posibilidades.

La historia que nos cuenta La niña del salto es una especie de poema épico que se desarrolla en la villa asturiana de Santa Eulalia de Cabranes —o Santolaya, como oficialmente se la conoce en asturiano—, ¿pero realmente es allí donde acontecen los hechos o se trata quizá de un lugar distinto aunque parecido en un universo paralelo? ¿O acaso lo narrado no es más que la ebullición de uno de los tantos universos que pueden coexistir en la cabeza de un ser humano?

Todo es posible en la nueva novela de este autor (con un singular y muy atractivo imaginario) que estamos seguros no decepcionará a sus lectores habituales ni, desde luego, a aquellos que se atrevan a adentrarse por vez primera en su universo literario.

Portada de La niña del salto

Edgar Borges (Caracas, 1966) dice que su nueva novela “es la historia de una mujer que quiere dar un salto hacia un lugar donde ha dejado sus sueños. Pero también es la historia de una niña, la hija de esa mujer, que en lugar de caminar salta”.

La niña del salto (Ediciones Carena, 2018) es la ficción más ambiciosa que, hasta el momento, ha creado Edgar Borges. Desde un inicio la novela sacude al lector por sus historias hiladas con frases poderosas. “A veces Antonia pasaba horas sentada en el váter; lo hacía para restarle tiempo a la convivencia con su marido” o “Ella hace tiempo para no llegar a casa”, son algunas de las frases que tienen que ver con la vida de Antonia, el personaje inolvidable que se debate entre sus fantasías y la rutina de un pueblo condenado al fastidio.

Un pueblo gris y antiguo; un bosque; una niña que salta en lugar de andar; una mujer con sueños rotos que es presa de sus propias rutinas; un marido saturado de ira que año tras año organiza un torneo de póker para sentir y dejar sentir su poder sobre los demás; tres simuladores de oficio que se enfundan en la piel de tres promotores de poesía, pero también de escritores. ¿Virginia Woolf?, ¿Boris Vian?, ¿Susan Sontag?, ¿Georges Perec?, ¿Ana María Matute?, ¿Diane di Prima?, ¿César Aira?. Dos fechas trágicas, un romance inusual y abundante misterio, son algunos de los elementos que Edgar Borges propone y a la vez mueve hábilmente, como fichas de ajedrez, para componer una novela extraña, sugerente, cargada de tensiones y posibilidades.

La historia que nos cuenta La niña del salto es una especie de poema épico que se desarrolla en la villa asturiana de Santa Eulalia de Cabranes —o Santolaya, como oficialmente se la conoce en asturiano—, ¿pero realmente es allí donde acontecen los hechos o se trata quizá de un lugar distinto aunque parecido en un universo paralelo? ¿O acaso lo narrado no es más que la ebullición de uno de los tantos universos que pueden coexistir en la cabeza de un ser humano? Todo es posible en la nueva novela de este autor (con un singular y muy atractivo imaginario) que estamos seguros no decepcionará a sus lectores habituales ni, desde luego, a aquellos que se atrevan a adentrarse por vez primera en su universo literario.

Portada de Edgar Borges

Edgar Borges (fotografía de Laura Muñoz Hermida)

La niña del salto es la tercera novela que Edgar Borges publica con el sello catalán Ediciones Carena. En 2014 logró varias ediciones con La ciclista de las soluciones imaginarias, novela que le mereció numerosas críticas y ampliación de los lectores. Luego, en 2016, repitió un éxito semejante con El olvido de Bruno, un drama que tenía el alzheimer como alegoría de la aniquilación del individuo. Ambas obras fueron publicadas en diversos países. Antes, en 2013 y 2015, el escritor penetró Italia con la traducción de sus novelas La contemplación y El hombre no mediático que leía a Peter Handke, respectivamente.

La imagen de la cubierta de La niña del salto es la actriz Mamen Camacho (Anna Karenina, Casa de muñecas) captada por el lente del fotógrafo Roberto Carril Bustamante y bajo el diseño de Rocío Morilla.

Desde el miércoles 7 de febrero, cuando la presentó a casa llena en la librería Rafael Alberti, de Madrid, Edgar Borges anda con La niña del salto de gira por el territorio español.

Edgar Borges nació en Caracas, Venezuela, e| 24 de abril de 1966; desde el año 2007 reside en España. En su obra, la ficción es una fuerza inherente al ser humano que derrumba y construye realidades. Ante las circunstancias, los personajes tienen que decidir si son fichas de un destino o hacedores de una nueva trama. La literatura como confrontación y salida, “la palabra sin estorbos ni malabarismos opera como un hilo invisible que muestra historias y espacios… El arte en lugar de correr tras la realidad, la implosiona y la transforma”, así define el escritor su ideal de trabajo.

Ha obtenido diversos premios y reconocimientos internacionales. Es autor de novelas y libros de apuntes como ¿Quién mató a mi madre?; La contemplación; Crónicas de bar, El hombre no mediático que leía a Peter Handke, La ciclista de las soluciones imaginarias y El olvido de Bruno. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, inglés, francés y portugués. Escritores como Enrique Vila-Matas y Peter Handke se cuentan entre los lectores que siguen su ficción con interés.

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