The Wanderer

The Folio Society presenta una maravillosa edición limitada del clásico The Wanderer & Other Old-English Poems ilustrado por Alan Lee.

Alan Lee es el ilustrador vivo más célebre de mitos y fantasías. Ha recibido la medalla Kate Greenaway. Ha sido el artista preferido de la sociedad Tolkien durante más de 25 años. Y ha ganado un premio Oscar por su trabajo conceptual en las películas de Peter Jackson de El Señor de los Anillos. Artista impregnado de mitos, leyendas y folclore, sus imágenes del otro mundo lo sitúan en la vanguardia de una tradición establecida por los prerrafaelitas, Rackham y Dulac.

Portada de The Wanderer

Portada de The Wanderer

Las acuarelas detalladas de Lee evocan magia y misterio, dando vida a momentos clave del poema The Wanderer. Intrincados bordes ornamentales dibujados a tinta —donde los nudos se convierten en dragones que se retuercen y las ramitas rotas se convierten en las cuerdas rotas de un arpa— reflejan sus temas de vida y muerte, y la ruptura e integridad de los textos mismos. Y los ingeniosos juegos de palabras visuales, donde un cuadro es a la vez una pila de ramas retorcidas, huesos y granizo; la silueta de un pollo; y la solución a un acertijo, deletreado en runas, reflejan su complejidad y su humor. Coronando este esquema está el impresionante diseño que adorna la encuadernación: una evocación relampagueante del casco Sutton Hoo que alude a los inspirados e inspiradores cuentos que encierra este magnífico volumen.

Hace más de 1000 años, el visionario gobernante anglosajón Alfredo el Grande se esforzó por sustituir el latín por el inglés como lengua principal de su reino. El verso en lengua vernácula floreció y, a principios del siglo XI, los escribas monásticos escribieron estas innovadoras composiciones orales creando la primera literatura en inglés.

Décadas más tarde, la invasión normanda de Guillermo el Conquistador transformó el paisaje lingüístico de Inglaterra de manera tan dramática que, en poco tiempo, estos versos se convirtieron en los ilegibles vestigios de una lengua extinta. Una de las mayores colecciones de poesía anglosajona -el Libro de Exeter- fue descartada en un inventario de principios del siglo XIV como “inútil”, y se usaba como tapete y tabla de cortar, sus páginas de pergamino manchadas, rebanadas y chamuscadas.

Después de siglos de abandono y malos tratos, los andrajosos restos de esta antigua literatura inglesa fueron finalmente recuperados en el siglo XIX. El pequeño puñado de manuscritos conservados fueron transcritos, editados y traducidos por eruditos pioneros, atraídos por su valor histórico y sus cualidades heroicas y “románticas”.

Desde entonces, estos milagrosos sobrevivientes han sido reconocidos como las primeras obras maestras de la poesía inglesa, influenciando e inspirando a escritores tan variados como William Morris y Ezra Pound, Alfred Tennyson y J. R. R. Tolkien. Rayos de luz que iluminan una época oscura, dan una visión única del mundo anglosajón, eclipsado por las ruinas romanas y asediado por las incursiones vikingas, divididas entre el fatalismo pagano y la esperanza cristiana.

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