Estación Hawksbill

Estación Hawksbill
Robert Silverberg
Editorial: Plaza & Janés Editores
Colección: Mundos Imaginarios nº 9
Traducción de Antonio Prado
Colección dirigida por Marcial Souto
Presentación de Frederik Pohl
Primera edición: junio de 2000
Número de páginas: 223
Precio: descatalogado
ISBN: 978-84-01-01371-3
Más info: Robert Silverberg en Wikipedia

Texto de Contraportada:

En las primeras décadas del siglo XXI se instala en Estados Unidos un gobierno autoritario que secuestra a los disidentes y los mete en la cárcel secreta de mayor seguridad de todos los tiempos: el pasado remoto. Usando una nueva tecnología que permite trasladar objetos y seres vivos por el tiempo, las autoridades crean en el período cámbrico, a mil millones de años de nosotros, la Estación Hawksbill, una penitenciaría sin rejas pero cercada por un paisaje rocoso, inhóspito y monótono, y por mares en los que abundan primitivas formas de vida. En ese mundo gris, lo único que anima a los presos es la llegada de nuevos compañeros con noticias de un futuro cada vez más borroso y lejano.

Reseña de Jack Moreno:

El escritor y editor Frederik Pohl es el encargado de presentar esta novela que califica como perteneciente a la ciencia ficción política, una rama propia y natural del género pero que no siempre ha sido bien aceptada por los foráneos, siendo las más célebres de estas obras expoliadas y enviadas a otras estanterías más nobles.

Estación Hawksbill fue publicada como relato en la revista Galaxy Sciencie Fiction en 1967; se amplió y editó como novela un año después por el sello Doubleday.

Jim Barrett es el amo y señor de la Estación Hawksbill. En realidad, lo es de todo lo que le rodea, del planeta entero. Barrett es un preso político condenado a cadena perpetua y recluido en una cárcel distante en millones de años, un penal sin guardias ni alambradas, situado en una época prehistórica, en el periodo cámbrico. Formado por unas ochenta chozas, cerca de ciento cuarenta presos comparten una existencia vacía, olvidados por el resto de la sociedad.

“Arriba” es la realidad, la vida; Hawksbill es la irrealidad, la nada. Arrebatados de su tiempo, deportados hasta una fecha perdida, la llegada de nuevos presos es el gran acontecimiento que todos esperan: noticias sobre el mundo que ya nunca más volverán a ver.

Silverberg, que no se detiene mucho a explicar el funcionamiento de la máquina del tiempo, ni cómo pudo ser construida la compleja instalación que permite los viajes (siempre hacia atrás), se centra en describir el drama de unas personas que han sido asesinadas en vida sólo por defender sus ideas políticas. Presos de conciencia, enemigos peligrosos de los gobiernos más totalitarios que imponen el peor castigo para ellos.

Los viejos ideales revolucionarios, la lucha sindical y la utopía socialista han dejado paso a la enfermedad mental, que poco a poco se ha ido apoderando de los habitantes de la estación. Así, Ned Altman ha decidido fabricarse una mujer de barro con la esperanza de que algún día un rayo le insufle vida. Don Latimer, en cambio, consume toda su energía en encontrar un puerto extrasensorial para huir del cautiverio… Mientras no supongan un peligro para los demás, sus sueños son respetados por los que todavía conservan algo de cordura.

Barrett, ya en el ocaso de su vida, rememora su temprana actividad política junto a Jack Bernstein, el hombre que le traicionó y precipitó su encarcelamiento.

La llegada de un nuevo interno, Lew Hanh, pone en alerta a casi toda la comunidad. Hanh no es como los demás: no habla de política, no entra en debate, no discute ni se cuestiona nada; sólo observa a su alrededor. Barrett, imponiendo su autoridad dentro del campo, ordena su vigilancia. ¿Será un espía del gobierno? ¿Un asesino? ¿Un loco? Si Hanh destruye la máquina, las autoridades dejarán de enviar los escasos pero valiosos suministros que lanza a intervalos regulares. Sería el fin para la ya de por sí precaria Estación Hawksbill.

Silverberg no hace sino denunciar la ausencia de los principios básicos del estado de derecho que todavía hoy son pisoteados en muchos lugares —arrestos ilegales, procesos sumarios, torturas, desapariciones— dentro de una novela breve, ágil y muy recomendable.

Gestarescala

GestarescalaGestarescala
Philip K. Dick
Editorial: Intersea Saic
Colección: Azimut Ciencia Ficción
Traducción de Andrés Esteban Machalski
Colección dirigida por Intersea Saic
Presentación de Andrés Esteban Machalski
Primera edición: 1975
Número de páginas: 158
Precio: descatalogado
Más info: Nick and the Glimmung
Más info: Galactic Pot- Healer en Wikipedia
Más info: Philip K. Dick Official Web Site

Texto de Contraportada:

Su nombre es Joe Fernwright y es ceramista… en el siglo XXI, cuando la cerámica ha sido completamente desplazada por el hierro y los plásticos. Frustrado, desesperado, está al borde del suicidio, cuando un extraño ser de un planeta lejano requiere sus servicios para un cometido grandioso que lo inmortalizará: el resurgimiento de Gestarescala.

Reseña de Jack Moreno:

Joe Fernwright se dedica a restaurar piezas de cerámica, aunque no tiene muchos encargos; después de la guerra casi todo empezó a fabricarse en plástico. A la persistente falta de clientes se suma una mala situación económica dentro de un contexto inflacionista y en una sociedad que vive bajo una fuerte presión policial. El hastío, el aislamiento y una profunda depresión se instalan en su vida, y para evitar la frustración y el aburrimiento Joe decide participar en El Juego, un pasatiempo telefónico internacional de adivinanzas en donde hay que descubrir el título de novelas famosas mal traducidas. Pero esto no le consuela ni le sirve de mucho.

Tras meses sin trabajar, recibe un enigmático correo postal en donde se solicitan sus servicios como ceramista. Desde su minúsculo cubículo, mientras observa por la averiada y falsa ventana las también falsas vistas al mar, Joe medita el encargo. Decide consultar por teléfono a la entidad Don Empleo. Al buscar las monedas que esconde en el tanque del inodoro descubre flotando otra nota instándole a aceptar el encargo.

La nueva misiva le invita marchar hasta el lejano planeta del Labrador, en donde deberá ayudar con sus habilidades como ceramista al resurgimiento de Gestarescala (Heldscalla), una inmensa catedral hundida en el mar.

La deidad Spelux (Glimmung) ha dedicado un gran esfuerzo para reunir a los mejores profesionales del universo en su complicada empresa de recuperación del templo. Pero este trabajo se presenta difícil, casi imposible. El misterioso Libro de las Calendas (basado en la obra I-Ching), que predice el futuro, indica que todo saldrá mal.

Philip K. Dick presenta en esta compleja novela la duda existencial que preside la vida de Fernwright, un hombre sencillo y vacío que se ve obligado a elegir y a tomar decisiones que nunca antes se había siquiera planteado. La lucha contra el destino impuesto y la desidia frente a un cambio radical y un replanteamiento de su vida sin sentido se presentan en el requerimiento de Spelux.

Gestarescala representa la salvación y la libertad para Fernwright, pero también el miedo al fracaso y a encontrase con un final incierto. Spelux, que en su primer acto se aparece hablando a través de un tocadiscos, es un ser especialmente complejo de comprender. Capaz de comunicarse telepáticamente, al principio siembra el desconcierto en Fernwright y sus colegas.

Dick incluye en la novela a un robot, Willis, que a pesar de su naturaleza artificial destaca por su interés en la religión y el concepto de caritas, ya utilizado por el escritor californiano en otras novelas, como en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

La novela Gestarescala está muy influida por la obra de Jung en la que se expone la búsqueda del alma verdadera por parte del hombre moderno. La reunión del inconsciente colectivo queda representado en Spelux y su comunión con los trabajadores, mientras el inframundo desordenado es el mar de labrador. Y todos en torno a la búsqueda del tesoro espiritual perdido, la catedral.

Joe hace frente a su propia sombra (su cadáver hundido en el mar) y de la cual renace convertido en un nuevo hombre, iluminado. Ya no es un restaurador de cerámicas; ahora es un creador, aunque las primeras obras puedan salir mal.

Philip K. Dick escribió un libro para niños ambientado en esta novela con el título de Nick and the Glimmung, publicado póstumamente en 1988 por la editorial Gollancz.

Gestarescala (Galactic Pot-Healer) se publicó originalmente en 1969 por la editorial Berkeley Medallion Books.