Lo que llamamos «nombres de abuelas» son apelativos que hemos dejado de usar por una variedad de razones.
Una de las razones más comunes es que ciertos nombres pueden pasar de moda con el tiempo, calificándolos de «antiguos». Esto puede deberse a cambios en las tendencias culturales o a la asociación de un nombre con ciertas personas o eventos históricos que pueden haber caído en desgracia.
También puede ocurrir que algunos nombres estén asociados con personas que hayan tenido una mala reputación o hayan hecho cosas negativas en sus vidas, lo que puede llevar a que los padres eviten usar esos nombres para sus hijos.
Otra razón puede ser la evolución del lenguaje y la pronunciación. Algunos nombres pueden volverse difíciles de pronunciar en el contexto lingüístico actual, lo que puede llevar a su abandono en favor de nombres más fáciles de pronunciar. De ahí la injusta asociación con «nombres de pueblo», o «nombres de abuelas».
Por supuesto, los nombres están sujetos a tendencias regionales, por lo que un nombre propio que fue popular en una época o lugar puede dejar de usarse en otro momento o lugar.
