AFVZ Agencia Federal de Vampiros y Zombis

AFVZ Agencia Federal de Vampiros y Zombis
David Hine
Roy Allan Martínez
Wayne Nichols

Editorial: Dolmen Editorial
Colección: Dolmen
Traducción de Ángel Mirou
Ilustración de Jelena Kevic Djurdjevic
Primera edición: agosto de 2011
Número de páginas: 168
Precio: 20 euros
ISBN: 978-84-15201-54-0
Más info: Dolmen Editorial

Texto de contraportada:

Los vampiros y los zombies son reales. De hecho, los no-muertos han estado entre nosotros desde la misma creación de los Estados Unidos. Estas pesadillas vivientes no son lo que aparece en las leyendas idealizadas, sino el resultado de virus y plagas que amenazan a toda la humanidad. Por eso se creó la AFVZ (Agencia Federal para Vampiros y Zombies): para erradicar estas criaturas de la faz de la tierra. Y a finales del siglo XX parecía haberlo logrado… hasta ahora. Obligado a volver de su retiro, el Doctor Hugo Pecos recibe el encargo de detener el contagio antes de que se extienda por todo el país, pero con una célula vampiro clandestina planeando un atentado masivo, ¿no será demasiado tarde?

Inspirado en el sitio web FVZA.org y con guión del veterano David Hine (Spawn, Spider-Man: Noir), con dibujos de cortar la respiración de Roy Allan Martínez (Son of M) y Wayne Nichols (Star Wars), AFVZ promete hacer que incluso los fans más resabiados sigan leyendo hasta altas horas de la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Reseña de Jack Moreno:

Desde su retiro, el doctor Hugo Pecos relata a sus nietos los recuerdos lejanos sobre la creación de la Agencia Federal de Vampiros y Zombis (AFVZ), una organización secreta ideada por el presidente Ulysses S. Grant a mediados del siglo diecinueve con el objetivo de frenar el avance de estas criaturas por los Estados Unidos.

Con la llegada de los primeros colonos europeos, América empezó a verse amenazada por los ataques aislados pero persistentes de los espectros. Fue entonces cuando la agencia comenzó a luchar en serio contra la plaga de zombis y vampiros logrando ciertos éxitos. Sin embargo, a comienzos del siglo veinte había ya cerca de 300000 infectados por los virus que causan estas enfermedades.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el nacional socialismo alemán inoculó el virus a prisioneros de campos de concentración creando el desconcierto entre las tropas aliadas que en 1945 llegaban para liberarlos. El esfuerzo conjunto de los siguientes presidentes norteamericanos dio sus frutos y en 1950 se logró la primera vacuna eficaz antivampiros. Ya en 1963, el presidente Kennedy declaró ganada la guerra contra los vampiros.

La agencia cerró sus puertas en 1975.

En la actualidad, los jóvenes más vanidosos rinden culto al vampiro mediante la moda de vestir atuendos góticos y el uso de implantes y postizos que imitan los afilados colmillos de esta otrora criatura de la noche. Las epidemias son ya cosa del pasado y todo queda como un recuerdo borroso hasta que algo extraño ocurre en la ciudad de Corben.

AFVZ es una magnífica novela gráfica con guión del veterano David Hine, artista británico más conocido por sus trabajos para Marvel Comics, Image Comics y DC (X-Men, Spawn y The Joker’s Asylum) y dibujos de Roy Allan Martínez y Wayne Nichols.

Destacan también las ilustraciones finales de Yang Xueguo, Clint Langley y Alex Broeckel.

La chica mecánica

La chica mecánicaLa chica mecánica
Paolo Bacigalupi
Editorial: Plaza y Janés Editores
Colección: Éxitos
Traducción de Manuel de los Reyes
Ilustración de Raphael Lacoste
Primera edición: junio de 2011
Número de páginas: 538
Precio: 21 euros
ISBN: 978-84-01339-40-0
Más info: Random House Mondadori

Novela ganadora del premio Nebula Award 2009.
Novela ganadora del premio Hugo Award 2010 (ex-aequo con The City & the City de China Miéville).
Novela ganadora del premio John W. Campbell Memorial Award 2010.

Reseña de Jack Moreno:

Bangkok es un hervidero de expatriados que luchan por sobrevivir a las persecuciones y la pobreza. La época de prosperidad y expansión quedó atrás. Escasean los recursos básicos, las fuentes de energía fósiles desaparecieron y los alimentos se vieron expuestos a plagas y manipulaciones genéticas peligrosas. Nada es natural y todos los productos son sospechosos de portar enfermedades.

Grandes paquidermos sirven para mover los engranajes internos de las empresas multinacionales que abastecen a la ciudad de semillas transgénicas, dirigidas por extranjeros sin escrúpulos como Anderson Lake. La precaria actividad económica de estas empresas consigue mantener la producción a duras penas, recurriendo a sobornos, trabajo infantil y a la contratación de mano de obra barata, poco cualificada y sometida a prejuicios religiosos y raciales.

Llegada desde Japón, la neoser artificial Emiko es presa fácil de la burla y el desprecio en la sala de baile y prostitución en la que trabaja. Ha sido programada para obedecer y complacer los apetitos más bajos de sus creadores, pero en lo más profundo de su ser late la ilusión de liberarse, de marchar al norte donde los seres mecánicos viven sin amos ni obligaciones. Los neoseres fueron concebidos en Japón debido a la baja natalidad y a la escasez de obreros. Seres artificiales, burdos objetos todavía, se delatan por su belleza desmedida, sus rápidos movimientos antinaturales y sus excelentes cualidades físicas (aunque parece que no han conseguido resolver el eterno problema del recalentamiento).

Hock Seng es un tarjeta amarilla, un inmigrante de origen chino venido a menos que ejerce de secretario y consejero de Lake, aunque su verdadera intención es traicionar a los odiados extranjeros y recuperar su imperio comercial. Y en torno a todos el ministerio de medio ambiente tailandés se yergue como el organismo poderoso que mantiene el equilibrio en el consumo y ejerce el control real del país gracias a sus camisas blancas, unos funcionarios implacables pero también fáciles de sobornar.

Entonces ocurre el estallido: el protector de la reina aparece asesinado y todos se acusan entre sí.

La contracción del petróleo, el racionamiento del carbón, el crecimiento del nivel de mar, la compra de créditos de contaminación, el desastre del almacén de semillas de Finlandia (no se explica qué le pudo pasar), el control sanitario del pescado, el uso de muelles percutores, la vuelta a la tracción animal (megodontes), los ordenadores de pedales o las radios de manivela son algunos de los conceptos e ideas que el autor utiliza en la novela para explicar el retroceso tecnológico y energético que ha sufrido el planeta. Bacigalupi renuncia a presentar energías alternativas o nuevas fuentes futuristas; simplemente, nombra un reciente colapso tecnológico de grandes proporciones pero sin explicar el origen ni proponer nada nuevo.

Tras exponer la situación social, económica y tecnológica de la ciudad y los problemas personales de los personajes, la novela se convierte en un relato coral lento, aburrido y no muy atractivo para el lector habitual de ciencia ficción, que hubiera preferido un poco más de contenido en materia en cuanto a distopía fantástica se refiere. Y también un poco más de acción. A la mitad del libro, la narración cambia de golpe y adopta un trasfondo poco original en forma de aventura de espías, golpes de estado y guerras civiles típicas de cualquiera país asiático. Termina su relato el autor reuniendo con torpeza a todos los personajes (en la misma habitación) en un final soso y esperado a más no poder.

El título original de la novela es The Windup Girl, pero el editor español ha preferido inventarse uno más comercial y atractivo para los lectores de ciencia ficción antes que traducirlo correctamente, algo que siempre ha sido bastante habitual en nuestro mundillo. En efecto, con the windup girl Bacigalupi se está refiriendo a la delicada muñeca de cuerda que es Emiko, a su limitada autonomía y a sus movimientos antinaturales, y también a la situación de crisis energética, en donde nada funciona ya con los derivados del petróleo porque no hay, y en donde parece que es necesario darle cuerda a casi todo para que marche un poco hasta que se vuelva a detener.

A Bacigalupi le resulta imposible evitar un homenaje claro a Blade Runner con los neoseres que aparecen en La chica mecánica, con una naturaleza y unos dilemas internos parecidos a los replicantes de la cinta de sir Ridley Scott pero sin la profundidad y la originalidad de estos últimos. Como ejemplo baste la siguiente la frase «los neoseres son más japoneses que los propios japoneses» o el supuesto hacedor mecánico —Tyrell— que se deja ver fugaz al final del relato.

Mucho premio para tan pocas nueces. La chica mecánica no es verdadera ciencia ficción en mi opinión. Parece más una novela de catástrofes al estilo de autores como Licoln Child o Douglas Preston. Esperamos mejores libros de este joven autor.

Excelente portada del dibujante francés afincado en Canadá Raphael Lacoste.