Roma Eterna

Roma EternaRoma Eterna
Robert Silverberg
Editorial: Minotauro
Colección: Ucronía
Traducción de Emilio Mayorga Calabuig
Primera edición: octubre de 2006
Número de páginas: 400
Precio: 18 euros
ISBN: 978-84-450-7610-1
Más info: Ediciones Minotauro
Más info: Robert Silverberg en Wikipedia

Reseña de Jack Moreno:

Los historiadores romanos dataron el año 753 a.C. como el de la fundación de Roma, refiriéndose al designar un año cualquiera como ab urbe condita (desde la fundación de la ciudad). La civilización romana —monarquía, república e imperio— duró en torno a 1200 años, ya que el final del imperio culminó en el año 476 d.C. (nota: el Imperio de oriente se prolongó hasta el año 1453 con la caída de Constantinopla).

Estas son las fechas reales; Silverberg nos propone otras.

El autor neoyorquino deja claro que se trata de una ucronía al relatar el fracaso de la expedición —el Éxodo— que un grupo de hebreos liderados por un caudillo carismático llamado Moisés sufrió al intentar marchar en pos de la tierra prometida, sin lograr el objetivo de liberarse de su esclavitud en Egipto. De haber tenido éxito, discuten varios personajes al comienzo de la novela, el Imperio habría sufrido la llegada de una nueva religión, un nuevo culto que habría transformado la forma de vida de los romanos y quizás el destino del mundo entero.

Silverberg escribe el devenir alternativo de la civilización romana desde el respeto a algunos de los sucesos históricos reales, como la división del Imperio, pero fabulando desde un enfoque más o menos lógico sobre cómo habría sido su perpetuación en el tiempo más allá de la caída real de Roma (el último emperador de occidente fue Rómulo Augústulo, hasta el año 476 d.C.). La novela se divide así en una serie de episodios independientes —fix-up— que narran sucesos plausibles de esta gran civilización hasta alcanzar el sueño de propagarse por las estrellas.

El primer capítulo de la novela presenta la llegada del embajador griego Menandros a la ciudad imperial en busca de una alianza matrimonial que sirva también como unión para reforzar los ejércitos del norte en su lucha contra las hordas bárbaras. Las intrigas políticas que aparecen al comienzo de la novela ayudan a comprender cómo funcionaba el complicado proceso de sucesión imperial mientras se describe con gran detalle los bajos fondos de la ciudad y las distintas clases sociales.

Tras la victoria en el norte, es el emperador de occidente el que ayuda al de oriente a deshacerse de los persas. Sin embargo, todo esto provoca un hecho inesperado: sin enemigos exteriores, ambos imperios empiezan a competir entre sí.

El enviado romano Córbulo llega a las fronteras más orientales del Imperio para investigar un nuevo culto que está tomando fuerza en la tierra de los sarracenos. El líder Mahmut tiene intención de propagar la religión del dios único entre su gente, lo que supone una grave amenaza para Roma. A su vez, en la otra punta occidental, se prepara una oleada de ataques para conquistar las temibles y distantes tierras de México. El nuevo continente, bautizado como Nova Roma, supondría una gran ventaja para el Imperio de occidente frente al Imperio de oriente en su pugna por el control del mundo. Pero el deseado oro de Perú se encuentra ya en manos del rey Olao, un jefe nórdico despiadado y tenaz enemigo de Roma, el primero en llegar desde el viejo continente.

Mientras tanto, en la península italiana resulta inevitable la guerra fratricida y es el emperador de oriente el que vence entrando victorioso en la ciudad eterna. Pero poco durará el control griego en occidente: Unos años después el Imperio vuelve a reunificarse y sobreviene una época de paz (Pax Romana) y de prosperidad con la llegada de grandes descubrimientos como la pólvora, la imprenta o la circunnavegación el globo terráqueo. A pesar de todo esto, según aumenta la riqueza de Roma los emperadores se vuelven más despilfarradores y los administradores más corruptos. Se suceden revoluciones internas —un guiño a la Revolución francesa y su Terror—, con ejecuciones y purgas desmedidas. Aparece con timidez la idea de la democracia y el fin de la clase de los patricios. La vieja República vuelve a atisbarse en el horizonte mientras un segundo éxodo por parte de los hebreos parece estar tomando forma. Un viaje a las estrellas.

Robert Silverberg, más conocido por sus novelas y relatos de ciencia ficción y por los que ha recibido infinidad de premios, es también un gran apasionado de la historia. Suyo es el ensayo Ciudades perdidas y civilizaciones desaparecidas, por citar un ejemplo.

En esta novela realiza su particular homenaje a la civilización romana sin grandes pretensiones a la hora de imaginar grandes cambios, intuyendo que la historia de Roma, de no haber tenido el final que todos conocemos, habría sido una sucesión constante de caídas y resurgimientos de los que siempre habría conseguido salir a flote. Por otro lado, la novela sí resulta una pequeña decepción para todos los que esperábamos encontrarnos con más contenido fantástico al imaginar el estandarte de las cuatro letras SPQR (El Senado y el pueblo romano) clavado sobre la superficie de algún planeta lejano. En otra ocasión, quizás.

La torre de cristal

La torre de cristal
Robert Silverberg
Editorial: La Factoría de Ideas
Colección: Solaris Ficción nº 135
Traducción de Almudena Romay Cousido
Ilustración de Jim Burns
Primera edición: marzo de 2010
Número de páginas: 320
Precio: 20,95 euros
ISBN: 978-84-9800-536-3
Más info: Robert Silverberg en Wikipedia
Más info: Robert Silverberg en La Tercera Fundación

Texto de Contraportada:

Corre el siglo XXIII. La sociedad, tecnológicamente muy avanzada, ha explorado el espacio exterior, pero no se ha encontrado vida inteligente. Ahora, desde una estrella en Acuario, llega una señal persistente. Hay una voz en el vacío del espacio… y la obsesión de Simeon Krug es responder a ella. Krug es un agresivo empresario muy astuto amasando dinero, y ha usado todo lo que posee para construir una torre que se alza en el Ártico canadiense. Cuando esté terminada, apuntará a Acuario y él podrá establecer contacto. En la torre trabaja una raza de androides que Krug, inventor incansable, ha fabricado. Y estos lo idolatran. Pero Krug es un soñador excéntrico, y solo piensa en terminar la torre y en su momento de gloria, sin saber que es Dios para sus androides… ¡y que un Dios nunca debe fallarles a sus criaturas!

Reseña de Jack Moreno:

Simeon Krug quiere levantar la más colosal torre de comunicaciones nunca antes construida para poder hablar con las estrellas. La reciente e indescifrable señal recibida desde el espacio profundo, que se repite a intervalos regulares y sin ningún sentido matemático, supone un formidable desafío que está dispuesto a vencer. Pero para poder superar la enorme distancia que separa la Tierra de la galaxia emisora es necesario montar en la cúspide de la enorme aguja un poderoso rayo de taquiones. La exorbitante empresa, de coste casi incalculable, será sufragada gracias al magnífico imperio tecnológico de fabricación de androides del que es propietario Krug.

El descenso de la natalidad (Silverberg expone la idea del darwinismo social), el progreso de los anticonceptivos y la falta de mano de obra explican el gran éxito en la venta de androides, ahora más necesarios que nunca para la humanidad (y para Krug en su faraónica empresa).

La convivencia entre humanos y androides es cordial y pacífica aunque existe una clara segregación social entre los nacidos de un vientre y los nacidos de una cuba. Una tercera casta es la formada por los octógenos: aquellos gestados fuera del vientre humano, aunque a partir de óvulos y esperma naturales. Los androides, divididos en categorías —alfas, betas y gammas— según sus habilidades y conocimientos, mantiene un estatus de trabajadores esclavos al servicio de los humanos y propiedad privada de ellos.

La religión androide levantada en torno a la figura de Krug, dios todopoderoso, que promulga la liberación a través del trabajo y la oración, comienza a tambalearse con la aparición de un partido político agitador y violento que persigue la igualdad entre androides y humanos.

Manuel, el heredero del imperio, un tanto distante de los proyectos y las ambiciones de su padre, es atraído por los androides para que conozca la verdadera realidad de su existencia. Así descubre la sociedad de los gammas con fallos de diseño. Escondidos en barrios apartados, sobreviven intentando superar sus enfermedades y adicciones. El joven Krug comprende la humanidad de las creaciones de su progenitor: en la sociedad androide todos tienen su sitio, todos son respetados y nadie es excluido a pesar de sus imperfecciones.

La torre de cristal aborda varios temas presentes en la novela DADOES de Philip K. Dick y en la propia película Blade Runner de sir Ridley Scott como son el hecho de que los androides demuestran en su comportamiento ser más humanos que los propios humanos. El descubrimiento de la naturaleza cruel del demiurgo o los conceptos marxistas de alienación y conciencia de clase también se dan cita en esta magnífica novela de Robert Silverberg.