El Tercer Policía

tercerpoliciaEl Tercer Policía
Flann O’Brien

Editorial: Nórdica Libros.
Colección: Otras Latitudes nº 2.
Traducción: Héctor Arnau.
Segunda edición: noviembre de 2006.
Número de páginas: 301.
ISBN: 84-934854-8-9.
Precio: 18 euros.

Texto de contraportada:

Muchas son las razones que hacen de El Tercer Policía una novela singular. El título del libro se refiere a un misterioso personaje que posee las llaves para escapar de una serie de extraños sucesos que se irán repitiendo a lo largo de la narración. En su alucinante recorrido por parajes del todo extravagantes nuestro protagonista —que no puede recordar su nombre— tropezará con edificios bidimensionales, bicicletas altamente sexuales, toneladas de ómnium y un científico loco llamado De Selby dispuesto a demostrar que la tierra no es esférica sino «asalchichada».

A lo largo de esta insólita e ingeniosa novela, el autor nos introduce a la manera de Lewis Carroll en el territorio de las grandes preguntas dándonos así algunas claves para entenderla: «El infierno da vueltas y más vueltas. Su forma es circular y su naturaleza interminable, repetitiva y muy próxima a lo insoportable».

Reseña de Jack Moreno:

Tras finalizar sus estudios en un internado, el protagonista anónimo regresa al hogar familiar encontrándose con una granja y una taberna abandonadas que sus padres le dejaron en herencia. Cediendo la administración del negocio a su amigo John Divney, opta por concentrarse en el análisis de la obra del pensador excéntrico De Selby, sobre la que redacta un ensayo en donde debate sus teorías más extremas.

Pero la taberna no da dinero suficiente, y Divney decide hacer algo para mejorar la precaria situación: robar al viejo y pudiente señor Mathers. Tras planear con detenimiento la operación, el asalto tiene lugar pero algo parece salir mal: el dinero del robo tarda en aparecer más de lo debido a pesar de conocer con gran exactitud el escondite elegido para ocultarlo.

Decidido a dar con la pequeña caja en donde espera el botín, inicia un periplo surrealista, un viaje alucinante en donde los principios y las leyes del mundo real ceden el paso a otros muy distintos, que le llevará hasta la casa de un coleccionista de batas, la calle en la que vive un despiadado asesino asaltador y el cuartelillo imposible en el que viven tres policías.

La pequeña aventura, de tintes oníricos, recuerda bastante la obra más conocida de Lewis Carroll; una historia plagada de encuentros con personajes increíbles, simpáticos, pedantes, disparatados, inquietos y, sobre todo, obsesionados con las bicicletas. Porque todos los casos que investigan los policías tiene que ver con las bicicletas: conducción sin luces, conducción por la acera, robo de bombines, hurtos de bicicletas, etc. Y son hurtos, por cierto, que ellos mismos cometen y resuelven sin falta.

Si Alicia tenía que bregar con la Liebre Marcera, el Sombrerero Loco y el Lirón, el protagonista innominado (Alicia también llegó a confesar a la Oruga que no sabía quién era ni recordaba sus canciones) hace otro tanto con unos agentes del orden de conversación escurridiza, propensos a los juegos de palabras lewisianos, como «acontecimientos que acontecieran».

La novela está plagada de extensas y divertidas notas a pie de página sobre el filósofo y científico imaginario De Selby, un hombre capaz de esbozar las teorías más peregrinas y heterodoxas nunca imaginadas por la ciencia, y de sus no menos excéntricos críticos, estudiosos y biógrafos.

Al igual que Carroll, el universo de O’ Brien está centrado en la experiencia de la evanescencia, el paso raudo del tiempo y la añoranza por el regreso al hogar primigenio y la resolución del proceso enmarañado, casi de tipo kafkiano, que no hace sino volver a comenzar una y otra vez.

Puntuación: 9/10
Novela recomendada por Jack Blade Runner Page.

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