Juglar
Rafael Marín
Editorial: Ediciones Minotauro.
Colección: Ucronía.
Ilustración de Portada: Enrique Iborra.
Primera edición: octubre de 2006.
Número de páginas: 284.
ISBN: 84-450-7587-X.
Precio: 18,50 euros.
Novela finalista del premio Minotauro 2006.
Texto de contraportada:
Cuenta la historia que Rodrigo Díaz de Vivar, Mio Cid, ganó su última batalla después de su muerte. Dicen que ataron su cadáver al caballo y que así, muerto, guió a su ejército a la victoria. Efectivamente, un domingo del mes de julio del año de gracia de 1099, no pudiéndose recuperar de una herida en el cuello, vio la muerte Mio Cid. Sin embargo, fue gracias a las artes mágicas de las tres religiones monoteístas conjugadas que, en presencia de la viuda Ximena, de los capitanes del ejército y del obispo don Jerónimo, el cuerpo sin vida del Campeador resucitó por un día. Un día en el que debía de nuevo defender la ciudad del enemigo almorávide. El artífice del hechizo fue, a petición de Ximena, Esteban de Sopetrán, juglar también conocido como Estebanillo o, sencillamente, Truhán.
Reseña de Jack Moreno:
Esteban, abandonado por su madre al poco de nacer, fue criado por los monjes del Monasterio de Sopetrán, lugar santo pero también refugio de ex truhanes y juglares venidos a menos en busca de un lugar en donde expiar sus pecados. Y es a partir de la estrecha relación con estos monjes de pasado turbio cuando el joven Estebanillo decide abandonar la reclusión monacal y descubrir el mundo exterior que nunca conoció.
Ambientada en el siglo XI, la novela plasma la vida de una España turbia y agitada, aún por consolidar, dividida en muchos reinos cristianos y taifas musulmanes en conflicto permanente, en donde unos hacen la guerra eterna y otros pagan parias de sumisión para no tener que hacerla.
En sus andanzas y tropelías, Esteban marcha hasta Burgos, a la corte del rey Sancho, en donde conoce a Rodrigo Díaz, Mio Cid, leal servidor del monarca de Castilla y bravo campeón de la corte. Pero un terrible crimen tiene lugar, y Esteban, temeroso, inicia una huida que le hará recorrer caminos distantes y experimentar incomprensibles encuentros con criaturas infernales —vampiros, nigromantes, lobisones—, y es que el joven truhán y juglar está empezando a descubrir los secretos de la magia.
Marín, que con acierto divide la novela en capítulos cortos, critica los enfrentamientos entre iguales y las peores de todas las guerras: las civiles. Y también tiene tiempo de realizar breves homenajes a algunos de sus personajes favoritos de ficción (algún pasaje recuerda mucho a los brincos de un conocido héroe de la gran pantalla, la presencia de cierto libro, etc.) y ensalzar, por supuesto, la heroicidad de los guerreros y sus gestas.
Excelentemente documentada, en Juglar se dan cita personajes históricos como Al-Mansur, Doña Urraca, Doña Ximena y otros tantos. Las expresiones y el lenguaje empleado se acercan mucho a las del medievo, y las culturas, religiones y tradiciones mágicas cristiana, islámica y judía se hacen visibles cuando la acción tiene lugar en Burgos, Zaragoza o Toledo.
Pero Esteban, hombre de libido insaciable, ladrón, jugador y buen bebedor, también demuestra las flaquezas de los hombres, que en su caso se verán atenuadas gracias a sus artes mágicas; una bendición pero también una maldición que le acompañará allí a donde quiera que marche.
Puntuación: 9/10
Novela recomendada por Jack Blade Runner Page.

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